Preservación por conversión del negativo
original a formato digital de algunos documentales de la serie
Yuruparí (1982-1986)
Por Rito Alberto Torres, Subdirector Técnico de la
FPFC
Serie documental Yuruparí
La serie Yuruparí, filmada originalmente en 16 mm en el
decenio de los ochenta, es una de las colecciones de películas
documentales colombianas más importantes. Es el registro audiovisual
de un país que todavía y para entonces no reconocía oficialmente su
diversidad cultural. Como lo anota Claudia Triana, directora de la
Corporación Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica Proimágenes en
Movimiento en la presentación de la publicación Serie Yuruparí
− 20 años, "antes de la promulgación de la
Constitución Política de 1991, que declara expresamente a Colombia
como una nación pluriétnica y multicultural, aspectos no reconocidos
hasta ese momento". Sin embargo, esta realidad ya se hacía evidente
en los mediometrajes de la serie Yuruparí, estrenados como "cine en
televisión", los cuales obtuvieron un reconocimiento público por su
calidad. La responsabilidad de propiciar esta dinámica en los medios
audiovisuales colombianos, y la repercusión social que propició, se
adjudica a la antropóloga y documentalista Gloria Triana. Ella contó
con un equipo de técnicos destacados entre los cuales se recuerda al
fotógrafo Jorge Ruiz Ardila (Barranquilla, 1948 − Bogotá,
1988). Fue este grupo de profesionales el que documentó expresiones
únicas de la cultura popular colombiana, para lo cual llegaron a
muchas de las regiones de la geografía nacional, que permanecían aún
"vírgenes" al ojo de la cámara.
A partir de los acervos que se conservan de la serie Yuruparí,
se escogieron para ser preservados en una primera etapa cinco
documentales: Angélica la palenquera, Cantos y danzas de
vida y muerte, Carnaval del diablo y Farnofelia
currambera, producciones de 1984 en las cuales participaron
Gloria Triana y Jorge Ruiz, además de Lunes de feria,
realizado por María Regina Pérez Valencia y Juan Escobar en 1986.
Proceso de restauración digital
Los negativos de imagen en las pistas A y B, y el negativo óptico
de sonido fueron previamente sometidos a procesos de limpieza y
disposición, necesarios para la etapa de telecine. Sin embargo se
encontró, además del deterioro natural que afecta a los soportes
fotoquímicos por ser materiales orgánicos que viven en constante
transformación, otros defectos derivados de los procesos cuando se
obtuvieron copias positivas. A la degradación del color se juntó
mugre incrustada en la emulsión, en todos los rollos, que la
limpieza ultrasónica no puede desprender: por el contrario, las
profundiza. También se hallaron ralladuras, sobre todo al comienzo
de cada rollo, lo cual es inevitable pues durante la manipulación,
rebobinado y corte del negativo se recogen algunas marcas abrasivas.
El telecine
El equipo que se utilizó para dar inicio al proceso de
restauración digital fue un Rank Ursa Gold, el cual, en tiempo real,
captura la información mediante el reflejo del fotograma en un
lente. Este equipo tiene un corrector de colores primarios (rojo,
azul y verde o RGB) asociado, con el cual se hace la "primera
corrección de luces". Una vez transferida la información a sistema
binario, se usó el software Da Vinci Renaissance para la segunda
corrección, es decir, la correspondiente a los colores secundarios.
Este software permite trabajar con seis ventanas gracias a las
cuales es posible hacer una corrección de la imagen por zonas.
El sonido también se capturó a través del "Rank", sin compresión,
a 16 bits y 48 KHZ. Tratándose de un original monofónico, una vez en
el disco duro se limpió y ecualizó con el fin de lograr un estéreo
simulado, para luego insertarlo y sincronizarlo en la edición final.
Tratándose de rollos de imagen A y B, transferidos cada uno en
tiempo real y de forma separada, es necesario volver a armar las
secuencias, a partir de la información en datos que ya se encuentra
en el disco duro, a fin de asegurar la continuidad prevista en el
montaje original de la película. En esta etapa se hicieron nuevas
correcciones como el balance de luces y sombras de toda la película
utilizando para ello los software After effects, Combustión y Final
Cut Pro HD; con estas herramientas también se repararon lastimaduras
provenientes del negativo original que afectaban la calidad de la
imagen. Al realizar estos trabajos se tuvo en cuenta siempre la
obligación ética inherente a la labor de los archivos de respetar
las características originarias de las obra, es decir aquellas
derivadas del tipo de negativo usado hace más de veinte años, cuyas
emulsiones son diferentes a las que hoy se consiguen en el mercado.
También se buscó mantener las mismas calidades fotográficas de la
cinematografía de los años ochenta. En la edición final se agregaron
los créditos disponibles de autoría y equipo técnico que no estaban
insertados. Al final de este proyecto se cuenta con las películas en
copias en formato análogo de Betacam SP y digital en disco duro (LaCie
d2 de 300gb), DV CAM y DVD las cuales facilitarán el conocimiento y
difusión de estos documentales.
"El colorista puede alcanzar en cada escena un resultado muy
agradable, reduciendo el efecto de la degradación de los colores,
pero eso no significa que reproduzca fielmente el original por la
sencilla razón de que en aquel entonces se recurría a un proceso de
coloración hoy en día desacostumbrado".
 |
|
|
Jorge Z. López, fotógrafo y realizador, y Rito Alberto Torres,
subdirector técnico FPFC.
Foto: Pepe Romay
|
Durante todo el proceso se contó con el apoyo, experiencia y
conocimiento del fotógrafo mexicano Jorge Z. López, quien ha
participado en otros proyectos de restauración entre los que se
destacan obras emblemáticas del cine latinoamericano como Reed
México insurgente (1972) de Paul Leduc. Ha sido docente de la
Dirección de Televisión Universitaria de la UNAM y del Centro de
Capacitación Cinematográfica, operador de cámara y fotógrafo en
películas como Principio y fin (Arturo Ripstein), Heart of
darkness (Nicholas Roeg), Titanic (James Cameron) y en
las últimas películas de Jaime Humberto Hermosillo, entre las que se
destaca Exxxorcismos (2002), con la cual obtuvo el premio a
mejor fotografía en el Festival de Cine de Montreal. El Centro
Nacional de las Artes de Ciudad de México presentó recientemente la
primera parte de una retrospectiva de su obra; información al
respecto puede consultarse en:
www.arts-history.mx/semanario/index.php?id_nota=16012006104654
www.arts-history.mx/Noticiario/index.php?idNoticia
www.canal100.com.mx/festival/ganadores/2003/documental.php |