La gran obsesión: réplica a Ramiro Arbeláez

Por: Carlos E. Ogliastri Garcés

Escena de "La gran obsesión"

Hace un par de días, y como lo hago con alguna frecuencia, ingresé a Internet y quise conocer qué se escribía sobre el apellido Ogliastri en ese medio. Me encontré con un texto de Ramiro Arbeláez, con fecha septiembre de 2005, en donde hace una afirmación absolutamente tendenciosa y falsa sobre el comportamiento de mi padre en relación con el largometraje La gran obsesión. En este escrito, Arbeláez aduce que Carlos Ogliastri, mi padre, hablaba mal de la película, que no permitió que estuviera en cartelera más de tres días y que por esa razón la película no recuperó su inversión.

Sobre el asunto debo aclarar que mi padre era gerente de una empresa que se llamaba Circuitos Unidos y su obligación era la de producir utilidades para los socios. Pero también era su obligación que la empresa tuviera los recursos para cancelar las quincenas de los empleados, los alquileres de las salas de cine, etc. Es decir, los gastos que requiriera. Cabe anotar que en ese momento Circuitos Unidos era más importante que Cine Colombia.

Escena de "La gran obsesión"

En esa época la programación de las salas de cine se manejaba con el criterio de número de espectadores, y Colombia era un país que se caracterizaba por el alto porcentaje de ocupación de las mismas. Dicho esto, es obvio pensar que el acuerdo realizado entre los productores de la película en referencia y Circuitos Unidos, para la exhibición de ésta en las salas de la empresa, estaba basado en un número predeterminado de espectadores que la película debía cumplir para continuar en exhibición: la película no cumplió con estas cifras y por eso fue retirada de cartelera.

En conclusión, afirmar que se retiró porque al gerente de la empresa le pareció muy mala es, por lo menos, un total desconocimiento de las leyes que regían el mercado cinematográfico y una absoluta torpeza histórica.

Carlos Ogliastri, Guillermo Rincón Alba, Giulio Morletti y Gonzalo Zúñiga

Facsímil de prensa, 1955

Reproducimos a continuación los apartes de la conferencia a la que se refiere Carlos E. Ogliastri Garcés, ‘¿Por qué salvar La gran obsesión?’, ofrecida por Ramiro Arbeláez en el marco del II Encuentro de Archivos Audiovisuales de Colombia, donde se trata de entender el fracaso comercial de este largometraje de Guillermo Ribón Alba, mientras explica las razones para procurar su preservación.

"La película tuvo críticos y defensores en los medios periodísticos de la época. El más ácido fue el crítico (y luego cinematografista) Jorge Valdivieso, que puso en duda la experiencia y los pergaminos de Ribón Alba, lo que ocasionó que este último lo demandara por calumnia y difamación. Incluso el director de la empresa exhibidora Circuitos Unidos, que contrató la película, el señor Carlos Ogliastri, hablaba mal de ella y no permitió que se exhibiera más de tres días en Bogotá. Esto ocasionó la debacle para la recuperación de la inversión, que hasta donde se sabe fue de $ 150.000 pesos de la época. Y ocasionó también la quiebra de la empresa productora y de su accionista mayoritario, el señor Tito Mario Sandoval Llanos, quien tuvo que echarse la película en los hombros y recorrer el país tratando de recuperar algo de dinero".