¿Es un negocio "El Subterráneo"?*

Por Luis Alberto Álvarez

Afiche de la Cinemateca El Subterráneo, con motivo de los 50 años de la muerte de Gardel

Las probabilidades de que El Subterráneo sobreviva son en este momento precarias. A diferencia de otros enfermos graves, alrededor de cuyos hechos se reúnen personas capaces en un esfuerzo por darles vida, con El Subterráneo hay clarísimos intereses que persiguen hacerlo morir. Si estos intereses son claramente perceptibles, lo inexplicable continúa siendo la motivación. Combatir una obra como la de El Subterráneo no puede tener otro objeto que el gratuito regusto del monopolio que, a ningún costo, tolera o que pueda siguiera tener el tinte de competencia. Si un alto ejecutivo del negocio cinematográfico ha afirmado, más o menos públicamente, que El Subterráneo se estaba enriqueciendo y que él, por convicciones morales, no iba a permitirlo a ningún precio, probablemente olvida lo que todos sabemos, que él mismo no ha hecho otra cosa durante largas décadas que enriquecerse en ese negocio, no siempre con las mismas intenciones culturales que las de estos dos jóvenes idealistas de un pequeño e incómodo teatro parroquial.
 

Aviso de Focine, celebraciópn de los 10 años de la Cinemateca El Subterráneo

Una guerra grotesca en verdad está entre el león y el ratón. Y en esta clase de torneos ya sabemos lógicamente quién triunfa. Cuando las grandes industrias de la distribución y exhibición (de envergadura latinoamericana y mundial) consideran que una estrecha sala de parroquia -en la que reúnen todos los días a 150 ó 200 personas para ver un cine menos soso que el de los teatros con aire acondicionado y "Buil ping isolation"-, puede llegar a ser peligro de vida o muerte para unas salas a donde la gente va quiéralo o no (porque en Medellín no hay nada más que hacer), se declara entonces sentencia de muerte. Y para esta suerte las armas están todas de una sola parte. El intento modesto, no agresivo, original, de dos jóvenes, un ingeniero mecánico y un fotógrafo que de negocios no saben tanto como sus adversarios, se encuentra en medio del campo de batalla del gran capital, clasificado como enemigo para eliminar. Sería grotesco y para morirse de risa si no fuera tan trágica esta actitud de los titanes de la industria de este terruño. ¡Vergüenza debería darles!

* Fragmento tomado de: El Subterráneo, 1985.

Pacholo: Cine y luz