La huerta casera
Cortometraje colombiano con la producción ejecutiva de Marco Tulio Lizarazo y
financiado por el Departamento Nacional de Agricultura, dependencia del entonces
Ministerio de Economía Nacional.
La Cinemateca Distrital posee una copia única en nitrato de celulosa, que ha
sido preservada y duplicada en 2007 en los Laboratorios Iskra de Madrid
(España).
Esta producción fue seleccionada en el marco de la política de preservación
de las obras y registros en soporte cinematográfico del país y del programa de
Fortalecimiento del Patrimonio Audiovisual Colombiano que adelanta la Fundación
Patrimonio Fílmico Colombiano. Para esto se contó con el apoyo del Fondo para el
Desarrollo Cinematográfico y la colaboración, en esta oportunidad, de la
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez se emprendió una campaña
educativa para fomentar el desarrollo agrario y en especial la huerta familiar,
y se enfatizó en las ventajas económicas y de salud que traería esta iniciativa
a los hogares.
Marco Tulio Lizarazo vio en el plan del gobierno un tema interesante,
contactó a representantes del Ministerio de Agricultura y consiguió la
financiación para el primer cortometraje de su empresa. Para la realización
contrató una compañía italiana de cine, radicada en Caracas, que tenía equipos
eléctricos y una reveladora automática, que en ese momento no existían en
Colombia.
El cortometraje fue distribuido por Cine Colombia, empresa a la que
Gran-Colombia Films le pagaba por su proyección antes de la película comercial.
De esta manera, el beneficio económico provenía tan sólo del contrato con la
entidad financiadora, es decir el Ministerio de Agricultura.
En una entrevista publicada en Cuadernos de cine colombiano N. 4 se le
preguntó a Marco Tulio Lizarazo por las razones que lo llevaron a incluir a doña
Berta Hernández de Ospina Pérez, a Laureano Gómez y a Alberto Lleras Camargo en
La huerta casera:
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"El Ministerio de Agricultura quería emprender una campaña educativa para
fomentar la huerta familiar. Pensé que la mejor manera de hacerlo era a través
del cine y le hice la propuesta al Dr. Gabriel Betancourt Mejía, secretario
privado del presidente Ospina. Él aceptó e inmediatamente viajé a Caracas y me
traje los mejores técnicos que había en ese país. Entonces, para atraer la
mayor cantidad de público, para que la gente tuviera más empeño en ir y mirar
la película, me dije: aquí voy a meter las personas más prestantes del país
para que así, en ese sentido, la película tenga una aceptación bastante
grande. Entonces fui y hablé con Laureano Gómez y le expliqué cómo esta
película era muy importante no sólo para el país sino también para afuera, y
le solicité el favor que se prestara para la filmación. Él aceptó gustoso y
así fue como después lo filmamos en el jardín de su casa, rociando las matas.
Lo mismo sucedió con Alberto Lleras. Después pasamos a interesar a Doña Berta,
para que ella narrara la película para darle más fuerza".
Durante las sesiones del Primer Encuentro de Archivos Audiovisuales, en una
conferencia titulada "La gestión de los registros televisivos en Colombia",
Marta Elena Restrepo comentó sus impresiones sobre este cortometraje:
" La huerta casera, esta película que tanto nos gustó en el momento
en que la vimos, que es una maravilla: es doña Berta Hernández, de delantal y
guantes, enseñándole a la gente cómo cultivar, para tener lo que llamaban en
ese momento la política del 'pancoger'. ¿Por qué? Porque el país estaba en
todo este proceso del monocultivo de café; entonces estaban acabando los
cultivos de 'pancoger', la alimentación básica de la gente. Entonces doña
Berta lidera una campaña que es para que la gente aprenda a cultivar en sus
huertas, para que tengan sus huertas caseras".
Referencias bibliográficas
Martínez Pardo Hernando; Historia del Cine Colombiano, Editorial América
Latina, Bogotá 1978
Cuadernos de Cine Colombiano N. 4, Cinemateca Distrital, Bogotá diciembre
1981
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