“El instante es la eternidad
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Su estancia en la "Comuna de Cota" y el contacto
con el Acto Latino, fueron la génesis de su formación en Danza y
Teatro Ritual, impulsos que la llevaron a Indonesia, Japón, India,
Francia, Dinamarca y luego a México, país donde surgió Historias
del silencio (1981) de Juan Monsalve, primera obra, en el
teatro colombiano, ausente de palabras. Como la vestal, que asiste
al sacerdote, vendría luego una memorable interpretación de Yocasta
en Edipo Rey (1984), después Ondina (1985) y
finalmente Lunario (1986) donde dio vida a un personaje
masculino con chaleco y tabaco en boca, todas dirigidas por Juan
Monsalve. En 1986, al lado del bailarín y coreógrafo Álvaro
Restrepo, realizó un homenaje a García Lorca con Desde la huerta
de las mudas, y luego con José Alejandro Restrepo crearon
Parquedades (1987), un "performance" con música y video
incorporados. Ya oficiando en solitario y como artista independiente
realizó Punto de fuga (1989) y Naturaleza muerta en
un espacio muerto (1989). Los noventa comenzaron con En
vitrina, una "performancia" durante la cual utilizó una inmensa
ventana para pintar con detergente su propio cuerpo, que cobraba
significación gracias a un beso final de rojo lápiz labial.
Una cosa es una cosa (1990),
obra ganadora del XXXIII Salón Nacional de Artistas, fue una "performancia"
de más de ocho horas de duración durante la cual integró las tareas
domésticas, el vacío, el silencio, el pasado, la memoria y los
códigos comunes; una demostración de su dominio en la idea de
sacralizar los actos cotidianos. Esta obra también obtuvo la Mención
de Honor en la II Bienal de Arte en el Museo de Arte Moderno de
Bogotá (Mambo). En 1992, por invitación del Banco de la República,
realizó Otros juegos otras miradas, obra con la que recorrió
varias ciudades del país. En 2001 participó en la Bienal de Valencia
y en 2005 representó a Colombia en la 51ª Bienal de Venecia.
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