Elegía a Rafa Salcedo

Aquí viejo Rafa donde nuestro mar
Atlántico es helado y sardinero
lejos, en Francia, donde el voluntario azar
trajo un día nuestro corazón marinero
mi espíritu se enreda con el tuyo,
con tu energía y tus aires de conguero
para exaltar con mucho orgullo
la amistad tejida entre nosotros,
en el trajín de la prensa, ese barullo
que nos hace correr como potros
para contar lo que a diario acontece
en Barranquilla y también en otros
lugares, aunque siempre me parece
late el deseo del cine, de la filosofía
del poema que bajo el desgaste florece,
carnavaleros compartiendo alguna fría
conversando en el jardín de vuestra casa
cuyos cimientos el amor de Sara construía,
en Salgar, donde el tiempo no pasa,
refugio de nuestra generación,
Ramón, Arnulfo, Mutis y Roberto en la terraza
alegres en la contemplación
de vuestra pareja y de ese paisaje
de trinitarias y palmas en floración.
Ahora que con mucho aguaje
enfrentas el llamado de la tierra
como púgil en el momento del pesaje
tu generoso ser, lo opuesto de la guerra,
tu buen humor, tu hermana Lola
todos los vínculos que el amor encierra
vienen a enternecerme como la ola
que en el mar de nuestra vida
jamás deja la playa del alma sola...

Julio César Olaciregui

Rafael Salcedo