Los documentales colombianos realizados entre 1915 y 1950
corresponden a la tendencia de la actividad cinematográfica de la
época y los que la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano logra
rescatar y preservar. Hoy damos a conocer, por medio de esta
publicación, imágenes captadas de la realidad, algunas sin argumento
ficcional y con finalidad informativa básicamente y en algunos
momentos pedagógica, antropológica, sociológica, turística o
promocional.
El cine registra en sus primeras películas acontecimientos de la
vida cotidiana, como la llegada de un tren o la demolición de un
muro, o vistas de paisajes, ciudades o momentos que dan origen a las
actualidades o noticieros cinematográficos que significan un viaje
personal a través del tiempo y de la imagen. Poco a poco se va
introduciendo la preocupación por el hombre y sus problemas
cotidianos frente a la sociedad o la naturaleza, al igual que un
tratamiento más creativo de la imagen real hasta llegar a tener
algunos un tono de denuncia social, que quizás no alcanza a
producirse en la época que nos ocupa.
La motivación que anima a estos primeros realizadores colombianos
es capturar la imagen más que recrearla, para lo cual el avance
tecnológico va aportando elementos que facilitan el registro del
contexto completo, como la introducción del sonido directo con su
imagen correspondiente.
La objetividad que se quiere alcanzar al registrar la imagen sin
modificarla propicia la relación directa entre el realizador y el
sujeto, para ofrecerla sin ningún medio o interferencia al público,
con el fin de acortar la distancia entre el observador y el evento.
Es el llamado cine directo, cultivado en muchos países, tendiente a
hacer realidad el cine-ojo u ojo inocente que trata de ilustrar
acerca de un hecho para comprobar o justificar un evento incorporado
a la industria, la ciencia, la pedagogía, el arte, el comercio, o la
publicidad.
En fin, el documental se constituye en un elemento de
conocimiento que sirve para describir formas de vida, situaciones
específicas, reconstruye historias, hace el retrato de una época, se
adentra en la piel y expresión de los personajes, transmite de
generación en generación momentos significativos y es base esencial
para el cine montaje que reconstruye, con material de archivo,
periodos o acontecimientos de capital importancia histórica.
Toda esta argumentación fue la motivación para socializar la
producción de Documentales Colombianos 1915-1950, al
incorporar en el programa de Fortalecimiento del Patrimonio
Audiovisual 2007 esta publicación que fue aprobada por el Consejo
Nacional para las Artes y la Cultura en Cinematografía.
Agradezco al equipo que adelantó la investigación, conformado por
Diego Rojas y Alejandra Orozco, el apoyo logístico de Atanacio
Martínez y Jorge Alberto Ávila, el registro fotográfico de Juan
Camilo Segura y Ernesto Monsalve, el diseño de Iván Onatra y la
diligencia administrativa de Rosalba Aponte; a todos por este
esfuerzo colectivo que permite ofrecer esta publicación, resultado
de la labor de un poco más de veinte años de la Fundación Patrimonio
Fílmico Colombiano.
Myriam Garzón de García
Directora FPFC