La memoria visual de la narrativa colombiana en el cine
Autor: Álvaro Cadavid Marulanda
El profesor universitario Álvaro Cadavid Marulanda publicó en
noviembre de 2006 este ensayo sobre los rastros que ha dejado la
narrativa literaria colombiana en el cine, durante más de un siglo
de existencia de este medio de expresión artística. El escrito
recibió el Premio Nacional de Ensayo en Estudios Culturales,
otorgado por la Universidad de Antioquia.
A partir de un fugaz recorrido por los orígenes del cine y su
desarrollo a lo largo del siglo XX, el autor intenta resolver la
vieja controversia entre literatura y cine, seguro de que "el
imaginario literario en la creación audiovisual es una huella
fundamental en los estudios culturales y la iconosfera de la
sociedad contemporánea", pero también consciente de que "la
literatura y el cine comparten zonas convergentes que desbordan la
rigidez normativa de los lenguajes y códigos y se convierten en
discursos con similitudes".
Este tipo de reflexiones, donde Cadavid Marulanda retoma posturas
que van desde Sergei Eisenstein hasta André Bazin o Umberto Eco,
sirven como sustento de un posterior análisis sobre las "literaturas
nacionales" y los "cines nacionales", con el propósito de entender
el caso latinoamericano y, por supuesto, el colombiano. Al respecto
el autor encuentra que "los filmes más importantes (…) corresponden
a adaptaciones de textos literarios que han sido y siguen siendo
asociadas a un criterio de calidad, a pesar de la crítica habitual
que postula lo contrario".
Álvaro Cadavid ofrece también dos anexos que presentan un
recuento de las "películas basadas en textos de la literatura
colombiana" y los "textos de la narrativa colombiana llevados al
cine".
Vale la pena destacar el interés por continuar la discusión sobre
la convivencia entre el lenguaje literario y el lenguaje
audiovisual, en especial cuando el autor insiste en "definir con
claridad las nociones de literalidad y de filmicidad" como "esencia
de esa relación". Sin embargo, es necesario señalar cierta falta de
rigor en algunos datos históricos, como cuando se asegura que
María (Máximo Calvo Olmedo y Alfredo del Diestro) es el "primer
largometraje realizado en Colombia", desconociendo la existencia del
documental El drama del 15 de octubre (Vincenzo Di Domenico,
1915). María es el primer largometraje de ficción y, claro,
la primera versión cinematográfica de un texto literario colombiano.
Tampoco es preciso el año que se le adjudica a esa producción que,
si bien se empezó a rodar en octubre de 1921, no se estrenó sino
hasta octubre del año siguiente en funciones privadas en Buga y
Cali. También resulta inexacto, si no injusto, ignorar la labor de
filmotecas nacionales y fundaciones privadas sin ánimo de lucro
dedicadas a la preservación de los acervos audiovisuales en
Latinoamérica, al decir que los "registros fílmicos y visuales se
encuentran en mal estado, dispersos y desparramados en diferentes
países", o que "no existe un inventario riguroso de esa producción
cultural". Casi todo el material que se ha perdido se debe al tipo
de soportes utilizados en su realización (el nitrato de celulosa es
altamente inestable), al abandono en que estuvo durante muchos años
por cuenta de los estados (situación que se ha corregido hasta el
punto en que casi todos los países latinoamericanos cuentan con
filmotecas) y a las modestas condiciones económicas de buena parte
de estas entidades. Sin embargo, el esfuerzo y los logros palpables
merecen una mirada actualizada y, sobre todo, más
ecuánime.
Juan Carlos Arango Espitia
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