Artefacto
Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia
La revista Artefacto, publicación de la Facultad de Artes
de la Universidad Nacional de Colombia, editó hace unos meses el
número 12, dedicado a "La magia de la imagen en movimiento". Tres de
sus artículos analizan, desde muy diversas perspectivas, los
alcances estéticos y sociales de nuestra cinematografía, "... en
El Tiempo del cine mudo", en el primer período sonoro y en la
"dictadura bipartidista" de los años del Frente Nacional.
El primero de ellos, escrito por Lucía Morales Guinaldo, hace un
minucioso recorrido por todo aquello "que publicaron, escribieron y
leyeron sobre el cinematógrafo los colombianos, en especial los
bogotanos, en el diario El Tiempo", en un período comprendido
entre 1922 y 1925, o entre el estreno de María (Máximo Calvo
Olmedo) y Bajo el cielo antioqueño (Arturo Acevedo Vallarino),
pasando por Aura o las violetas (Pedro Moreno Garzón y
Vincenzo Di Domenico), los tres largometrajes que toma la autora
como marco de referencia. Es así como se analizan "reacciones y
comportamientos" del público ante el espectáculo cinematográfico, se
recuerda la importancia de unos cuantos salones y teatros
capitalinos, se intenta comprender "el gusto del público", se repasa
el papel de la crítica y se aborda la cuestión de un "cine
nacional", a partir de los largometrajes y noticieros de la época
estudiada.
Por su parte, María Antonia Vélez Serna parte del estudio del
primer período sonoro del cine colombiano para entender "las
encrucijadas de una industria nacional". En su artículo Empezar
por la piscina, la autora intenta arrojar algunas luces sobre
las condiciones que permitieron que entre 1941 y 1945 se realizaran
y exhibieran diez largometrajes, "una cantidad significativa si se
tiene en cuenta que en los quince años precedentes sólo se habían
producido noticieros y algunos cortos documentales con patrocinio
estatal". El caso que más le interesa es el de la película Allá
en el trapiche (Roberto Saa Silva, 1943), tanto en lo
concerniente a la producción como en sus alcances estéticos,
elementos que la hicieron "punto obligado de referencia para las
producciones que la siguieron".
Finalmente, en Cine en los años sesenta: una pregunta por la
miseria, Johana Botero Ramírez parte de un sencillo
cuestionamiento para interpretar los alcances de la producción
cinematográfica en aquel período: "¿cómo el cine en general, pero en
particular el cine colombiano comienza a manifestarse en un clima
tan provocador?". Es así como la autora encuentra en las
producciones de esta etapa una recurrente "estética de la miseria" o
un "cine de atmósfera", fenómenos cruzados por la censura
proveniente de la Junta de Clasificación y el interés por llevar a
cabo "un proceso de "evangelización" coherente con las críticas que
pretendían hacer muchos cineastas durante esta época". Por eso, a
pesar de una cierta "precariedad" técnica, Johana Botero percibe en
este cine una clara "inquietud con respecto a nuestra sociedad y sus
problemáticas", lejos de aquellas películas que tienen como
principal objetivo "calentarle el trasero al espectador".
Tres miradas que cuentan con el atractivo especial de recurrir a
las fuentes documentales originales, lo que permite continuar con la
labor investigativa alrededor de la historia del cine colombiano e
impulsa, sin duda, la construcción de nuevos caminos de estudio.
Juan Carlos Arango Espitia
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